8 actividades en Fuerteventura para disfrutar al máximo de la isla

Un planeta de otra galaxia. Una isla paradisíaca de una película inédita de James Bond. Una Reserva de la Biosfera donde descubrir cómo nos funciona la adrenalina. Una maravilla geológica…

Fuerteventura es mucho más de lo que parece.

Por fin estamos en la isla más windsurfera y salvaje de las Canarias, disfrutando de unas más que merecidas vacaciones. Después de unos días de desconexión (algo que Fuerteventura garantiza al 100% los 365 días del año), llega la pregunta: “¿Y mañana qué hacemos?”.

Una rápida búsqueda en Google para encontrar actividades en Fuerteventura nos confirma que nuestro periodo de relax se nos va a quedar corto:

1. Navegar con delfines

¿Sabías que en las aguas que rodean esta isla vive un tercio de las especies de cetáceos del planeta? Canarias en una de las tres mejores zonas del mundo para realizar avistamientos y la mejor de Europa. No hay más que leer: vamos camino de nuestro primer avistamiento de delfines, calderones, rorcuales y cachalotes.

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A las 9:00 estamos como clavos en el Muelle de Corralejo. Mar en calma y aperitivos salados, fruta y refrescos a bordo. Zarpamos y no tardamos en ver los morros de tres delfines juguetones surcando el agua y saltando. Es un espectáculo emocionante, que se enriquece con las explicaciones del biólogo marino que comanda el avistamiento. Ahora sabemos que:

    • Los zifios tienen una gran capacidad cognitiva y una estructura social compleja.

 

  • Viven en constante movimiento y se comunican entre sí.
  • Hay que verles en libertad al menos una vez en la vida.
  • Si nos preguntan qué actividades se pueden hacer Fuerteventura, esta será una de las primeras de la lista.

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2. Playa, playa, ¡playa!

Estamos en un paraíso para los amantes de la playa y somos incapaces de elegir una. Cofete es imprescindible: 12 kilómetros de orilla virgen, insólita y aislada, con un centinela impresionante llamado macizo de Jandía. La naturaleza manda siempre, pero aquí impone un respeto inaudito, que la misteriosa villa de los Winter no hace más que potenciar.

Si buscamos aguas turquesas y mansas, la playa del Moro, en Corralejo es una opción estupenda: pequeñita y protegida del viento (“asocadita” dicen los majoreros). Es perfecta para quedarse hasta ver el atardecer. ¡Una preciosa experiencia en Fuerteventura que repetiremos algún día!

Otra que no puede faltar es la playa de arena negra de Ajuy, pegadita al pueblo que le da nombre y muy cerca de las Cuevas de Ajuy, un monumento natural que protege las rocas más antiguas del archipiélago canario, formadas en los fondos abisales hace millones de años.

 

3. Al abordaje de la Isla de Lobos

¿Quieres sentirte Robinson Crusoe? ¿Cerrar los ojos y reubicarte en el mundo? Estás en el sitio adecuado. Bienvenido al Parque Natural Islote de Lobos: un islote que no llega a los 5 km2, bordado con una cenefa de calas y charcones de ensueño. Esta es una visita imprescindible en cualquier tour por Fuerteventura.

Llegamos al Puertito, un poblado de pescadores que en los últimos tiempos se ha visto desbordado por las visitas. Las autoridades las han limitado para proteger sus valores naturales. Eso garantiza también una excursión tranquila por una isla que fue refugio de piratas y hábitat  de una colonia de focas monje.

¿Qué tenemos que meter en la mochila? Gafas y tubo, por supuesto, y unas buenas playeras para recorrer los senderos y alcanzar el faro, que recompensa con una vista espectacular de Lanzarote. Si queremos comer en el único restaurante del islote, hay que reservar y saber que el menú será tan simple como delicioso: pescado fresco o paella.

 

4. Observar el firmamento (y cenar tapas canarias)

Cuando oscurece, el cielo de Fuerteventura se deshace en estrellas. Es fácil encontrar un sitio sin contaminación lumínica porque no hay grandes núcleos de población. Puede ser el mirador de Sicasumbre, el de Tefía o un rincón alejado de los pueblos y un poco alto. Nosotros preferimos dejarnos asesorar…

Para disfrutar de una observación astronómica de calidad necesitamos un telescopio, unos prismáticos y, sobre todo, un astrónomo que nos guíe con su conocimiento y con un puntero láser por el privilegiado cielo nocturno majorero.

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“Stars shining bright above you…”. Alguien tararea Dream a little dream of me sin darse cuenta. Todo puede suceder cuando empiezan a titilar centenares de puntos de luz. La posición geográfica de la isla, por encima del Ecuador, y la calidad de su cielo consigue que la astronomía sea una actividad en Fuerteventura con cada vez más adeptos.

Recorrer galaxias, planetas y estrellas con la mirada es una experiencia inolvidable. Si la noche se completa además con unas tapas tradicionales de la gastronomía canaria, la magia está garantizada.

 

5. Parque Natural de las Dunas de Corralejo

La primera vez que se ve el Parque Nacional de las Dunas de Corralejo se atesora en la retina para siempre. Estamos en el mayor y mejor conservado campo dunar de Canarias. Arena viva. Arena en movimiento.

El negro volcánico del malpaís. La pantonera de azules del agua (del azul transparente, al turquesa pasando por el celeste y el cobalto). El blanco de la arena. El contraste de estos tres colores es la bandera de este lugar.

Aquí la arena tiene origen orgánico: son conchas de molusco pulverizadas por la erosión. Nos descalzamos inmediatamente y enterramos los pies en ella. A poca distancia vemos a un grupo de chicas agarradas de la mano dejándose caer por ese mar ondulado de arena. Las imitamos. ¿Actividades en Fuerteventura? Esta es obligada. Para los amantes de la naturaleza, para los instagramers, para grandes y pequeños.   

6. Despliega las alas: kitesurf y windsurf

De mayo a septiembre, los vientos alisios despeinan Fuerteventura con gran intensidad y la convierten en un destino privilegiado para la práctica del windsurf y el kitesurf.

Al sur de la isla, el viento se encajona en el macizo de Jandía y sale reforzado, por eso aquí están los mejores spots para lucirse. En Sotavento, uno de los mejores, se celebra desde hace 34 años el Campeonato del Mundo de Windsurf con competiciones vertiginosas y algunas de las mejores fiestas nocturnas de la isla. Este año será del 19 de julio al 3 de agosto.

Si buscas una actividad en Fuerteventura que te deje feliz y agotado, esta es la tuya. En la isla  encontrarás multitud de centros para probar esta aventura.

 

7. Subirse a un buggy (y no quererse bajar)

Un buggy es un vehículo de chasis ligero, ruedas grandes y una suspensión reforzada para desplazarse por la arena. Conducirlo puede ser una de las cosas más divertidas que hagas en Fuerteventura durante tus vacaciones, ¡siempre que recuerdes llevar un pañuelo y gafas de sol para no tragar arena!

Conviene hacerlo con guía, para respetar los caminos y no perjudicar la flora y la fauna de la isla. Fuerteventura no es Mad Max, pero la sensación de recorrerla en buggy es formidable, sobre todo cuando ante ti aparece la montaña sagrada de Tindaya, un monumento natural que guarda 300 grabados podomorfos de la época aborigen.

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Actividades en Fuerteventura hay para dar, tomar y regalar. Lo complicado es elegir y sentir cómo los días vuelan en este paraíso.

 

8. Queso, carne de cabra y pescado fresco: homenaje gustativo

Hay que dedicar al menos un día a catar las delicias con denominación de origen majorera. En Fuerteventura se puede comer la mejor carne de cabra de Canarias y el mejor queso del mundo. Sí, ¡del mundo! Recomendamos:

 

  • Casa Santa María: cabrito al horno en un caserón del siglo XVII de Betancuria, restaurado por un diseñador alemán, para darse un buen homenaje con presupuesto alegre.
  • Los Pinchitos: en Lajares se puede comer uno de los mejores estofados de cabra de la isla. Tan tierna que se deshace en la boca.
  • La Vaca Azul: para comer pescado frente al mar, en El Cotillo.
  • La Jaira de Demian: un gastrobar de Puerto del Rosario donde tratan maravillosamente el producto de la tierra y ofrecen menús de 12 € con dos primeros y dos segundos a elegir, que incluyen según el día platos tan apetecibles como la caldereta de pescado, los churros de merluza, unos tomates majoreros aliñados o un solomillo de cochino con pisto.

 

Sea como sea, no podemos irnos sin probar el mejor queso del mundo de 2018: el queso semicurado Maxorata, hecho con leche de cabra majorera y pimentón, merecidísimo campeón del World Championship Cheese. ¡Salud!

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