Fundación y Casa Museo César Manrique

Burbuja Roja

Durante nuestra visita por la isla de Lanzarote es inevitable escuchar hablar del artista lanzaroteño más universal: César Manrique. Su obra inunda la isla, vemos su mano cuando visitamos el Mirador del río, Las Montañas del Fuego, el Jardín de Cactus o los Jameos del Agua y con los juguetes de viento que pueblan la isla. Sus diseños forman parte del corazón de la isla. Y Para saber más sobre el artista y el hombre, hay que visitar la Fundación y la Casa Museo César Manrique.

 

Fundación César Marique

 

En el pueblo de Tahíche, encima de una colada de lava y burbujas volcánicas, se alza la que fue la casa de César Manrique cuando volvió de Nueva York. Hoy en día es la sede de la Fundación César Manrique.

 

Colección Particular
Colección Particular

 

Por fuera, la casa se inspira en el característico estilo arquitectónico de la isla, paredes de blanco impoluto con la madera de puertas y ventanas pintadas de Verde Lanzarote. Dentro, los espacios son amplios y perfectos para las obras de arte que alberga.

 

En sus luminosas salas no sólo encontramos obras de César, como sus bocetos, esculturas, cerámicas o sus pinturas; también podemos disfrutar de las obras de Cuixart, Sempere, Miró, Picasso o Chillida entre muchos otros.

 

Burbuja Roja
Burbuja Roja

 

Descendiendo por una escalera de piedra basáltica llegamos a la primera burbuja volcánica de las cinco que son parte de la casa. Estos espacios estaban pensados como lugares habitables de la casa, decoradas cada una de un color diferente, de ahí sus nombres, con sus sillones y mesas que en su día recibieron a César y sus amigos.

 

Zona de la Piscina
Zona de la Piscina

 

Después de pasar las tres primeras burbujas salimos al exterior otra vez, dónde se encuentra la piscina y la zona de la barbacoa, todo ello rodeado de vegetación.

 

Mural
Mural

 

El final de la visita, lo realizamos atravesando las dos últimas burbujas, que van a dar al antiguo estudio de César.  Al terminar la visita nos encontramos un pequeño bar y una tienda de regalos donde podemos tomar algo o comprar algún recuerdo, o simplemente sentarnos un rato para admirar el gran mural que Manrique hizo en 1992.

 

 

Casa Museo César Marique

 

En 1988 César deja la casa del volcán y se muda, buscando un buen sitio para dedicarse a la pintura, a una finca en ruinas en Haría, que restaura y reconvierte en la que sería su última casa.

 

Para esta visita, hay que contar con que aunque accedemos al interior de las habitaciones, que están como en vida del artista, con sus libros, su ropa y sus fotos, no podemos hacer fotos del interior, sólamente del exterior. Pero la visita merece la pena, ya sólo por ver la casa en la que pasó sus últimos años César, y ver el ambiente en el que se desenvolvía, nos ayuda a comprender un poco más al artista.

 

Patio del Limonero
Patio del Limonero

 

La entrada a la casa, por el Patio del Limonero, refleja el amor de Manrique por la arquitectura clásica lanzaroteña, reinventada por el artista. El horno de piedra, decorado con útiles de labranza está justo en frente de la entrada al siguiente patio.

 

En el Patio de la Galería, no encontramos con una galería de madera enrejada, y muchas referencias al agua en toda la decoración, es el  patio que realmente da acceso a la casa desde dos puntos, el vestidor de invitados y el vestíbulo son los dos puntos por los que podemos entrar a la casa.

 

Patio de la Galería
Patio de la Galería

 

Rápidamente nos encontramos el salón y el comedor, un zona muy amplia sobre la que gira el resto de la casa, llena de fotos, libros, un piano de cola, y muebles antiguos; así como una colección de cerámicas y unas lámparas que diseñó en los años sesenta.

 

El dormitorio, también diseñado por él, cuenta con una gran pintura  que está en lo alto de la cabecera de la cama, el armario abierto nos enseña parte de la ropa de César y el acceso al gran baño privado que se abre con un gran ventanal que da al jardín.

 

Después de pasear por el interior de la casa salimos a la terraza y a la zona de la piscina, con muebles que nos transportan a otra época; esta parte está sin terminar debido a su prematura muerte en 1992, ya que César quería cubrir la piscina con una cristalera y comunicarla con el salón.

 

Terraza y Piscina
Terraza y Piscina

 

Caminando por el sendero del jardín llegamos a taller de César, una construcción semienterrada, llena de claraboyas y ventanales en los laterales, donde Manrique acudía todos los días a pintar.

 

Seat Ibiza edición César Manrique
Seat Ibiza edición César Manrique 1987

 

A la salida de la casa tenemos los garajes, donde hay expuesto un coche que César pintó para la primera edición del Seat Ibiza en 1987.

 

Las visitas a la Fundación y la Casa Museo César Manrique son indispensables para conocer algo más del alma del artista, sus obras, que están intrínsecamente unidas a la isla de Lanzarote se comprenden mejor viendo donde vivió y de qué manera lo hizo el genio que sin duda fue César.

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