Contrastes entre el norte y el sur de Lanzarote

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Excursiones por el norte y el sur de Lanzarote, una isla de contrastes

Mitos que he derribado en el último año.

Un, dos, tres, responda otra vez:

  • Al zumo de naranja no se le evaporan las vitaminas, menos mal.
  • Echar orina en una picadura de medusa no sirve para nada.  
  • Lanzarote es más que volcán y playa: tiene un paisaje lleno de contrastes.

Si eres de los que piensan que la isla más oriental de las Canarias es una sucesión de volcanes prácticamente idénticos y de playas con chiringuitos, te digo lo mismo que a los incautos que dicen que la isla se ve en tres días: ¡qué equivocado estás!

Vamos a descubrir la diferencia que hay entre el norte y el sur de la magnética isla de Lanzarote.

 

Excursión al norte: el volcán de la Corona y el Mirador del Río

Contrastes entre el norte y sur de Lanzarote

Puedes subir por la costa para ir viendo cómo se aproxima el malpaís y Caletón Blanco, unas calas de arena blanquísima, rocas de lava negrísima y agua turquesa que son un impacto visual tremendo.

O puedes atravesar el interior dejando atrás el fantasmagórico (y biodiverso) corredor del jable, que reúne a aficionados a la ornitología de todo el mundo.

El caso es ir al norte y conocer sus encantos. Si no cuentas con mucho tiempo y quieres que verlo cómodamente, este tour está hecho para ti.

  • Caletón Blanco y La Graciosa. Nos damos un baño en una de las salvajes calas de Caletón Blanco, trepamos por las rocas con cuidado y buena suela y nos quedamos hipnotizados con un bufadero: una grieta por donde sale agua de mar vaporizada, cuando el oleaje golpea y se filtra por la roca. Suena a spray de gigante (¡fsssssshhhh!). En Órzola cogemos el ferry hacia La Graciosa (750 habitantes) recientemente reconocida como octava isla del archipiélago canario: un paraíso parcialmente sin asfaltar, placidez y playas virginales como la de las Conchas, a la que se puede llegar en bici. Aquí llegó el famoso naturalista Alexander von Humboldt en 1799: fue su primera vez en un territorio europeo no continental. La travesía a nado El Río se celebra en octubre y es maravillosa.
  • Mirador del Río. La Graciosa impresiona cuando se enfila hacia ella navegando en el ferry de Líneas Romero, rozando Punta Fariones, pero verla desde el Mirador del Río es un espectáculo inaudito. Está absolutamente camuflado en la roca e integrado con la naturaleza, gracias a la mano de  César Manrique. El Río es el brazo de mar que separa la costa de Lanzarote de La Graciosa. Puedes gozar la vista sin entrar al mirador, pero te perderás el itinerario que diseñó el artista lanzaroteño para el goce de los sentidos. Dentro, hay un banco solitario que enfrenta al viajero con la inmensidad Atlántica. Es difícil pillarlo solitario, pero se pilla. Pura magia.

Mirador del Río Lanzarote

  • Crujiente de morena y pescado fresco. Unas gambitas a la plancha en el Bar El Quemao de La Santa. El crujiente de morena del restaurante El Risco es otro plato esencial (aprovecha para ir en las increíbles fiestas de Famara, el primer fin de semana de septiembre, y pasa la noche allí). Una paella en La Nasa. Pescado fresco hecho a la espalda en El Amanecer de Arrieta. Un pulpo en el bar La Piscina de Punta Mujeres.  Cualquier cosa en el Teleclub de Tao, templo de la comida popular, en el interior. ¡Cómo se come en el norte!
  • Piscinas naturales, cactus y jameos. Las piscinas naturales de Punta Mujeres son un lujo para el que evita la arena de la playa. El Charco del Palo, un paraíso nudista. El mercado de Haría de los sábados por la mañana, para comprar fruta, verdura, quesos y artesanía de la tierra. La carrera de montaña Haría Extreme es una absoluta locura que hay que ver. La playa de Famara. Jameos del Agua por la noche. La Cueva de los Verdes antes de las seis. El patrimonio botánico del Jardín de Cactus. La Casa de Manrique en Haría. Un caminata por la espectacular Montaña Cavera y unas cervezas en Lagomar, una casa de ensueño horadada en una montaña de Nazaret. El norte es inagotable y tiene un punto indómito que enamora.

 

Atardecer en el sur: Timanfaya, El Golfo y el vino del volcán

Un seguro de sol para ir a la playa. Unos viñedos únicos en el mundo. Unos mares de ceniza volcánica que te hacen estar en Marte.

“Para hacer bien el amor hay que venir al sur”, cantaba Rafaella Carrá. ¡Igual tenía razón!

 

  • Timanfaya y conejo asado en Tinguatón. Estamos deseando ver la ruta con vehículos eléctricos, mientras tanto nos subimos a la guagua que recorre el paisaje más estupefaciente del mundo: los campos de lava de Timanfaya. Cenizas ocres, amarillas, naranjas y rojizas que han permanecido impertérritas desde la erupción de 1730. Hay que ver (y comer algo) en el restaurante El Diablo, una maravilla diseñada por Manrique y darse un paseo en camello. Organízate para subir a Caldera Blanca, ver el cráter más grande de toda la isla y chuparte los dedos con un conejo asado en el grill de Tinguatón.

Timanfaya Diablo Restaurant

 

  • Calas de Papagayo y cabrito en el Mirador de Femés. Papagayo es una postal hecha realidad. Arena blanca finísima y calas resguardadas de aguas transparentes. Recuerda que estamos en el Monumento Natural de los Ajaches, en el macizo más antiguo de la isla y que no podemos consentir que se nos vuele ninguna basura. El baño en Papagayo puede culminar con un cabrito asado en Femés y una visita a la Quesería Rubicón a modo de enyesque previo. Queso artesano hecho con leche de las cabras que verás en las laderas de la montaña. Una visita al paseo marítimo de Playa Blanca es también muy conveniente.
  • Atardecer de vinos en La Geria.  La Geria está hecha para el atardecer. Quienes cuidan de los viñedos, tienen que madrugar y vigilar las varas y los muros de sus criaturas desde bien temprano, pero nosotros estamos en modo hedonista para catar el resultado de un esfuerzo titánico y de una genial adaptación al medio volcánico. Todo eso (y más) se concentra en una copa de vino malvasía. Ojo: hay más variedades. Pruébalas todas y contrata un taxi entre varios. Nos encanta el mirador de la Bodega Rubicón y el interior de la Bodega El Chupadero. Si puedes elegir, ven a ver La Geria por la mañana el 15 de agosto: tendrás la oportunidad de ver cómo era la vendimia tradicional conejera, con camellos, cestas hechas a mano llenas de uva y transportadas a hombros, parrandas de música y un oficio religioso en la diminuta ermita de la Caridad. Mención especial a la Lanzarote Wine Rune y al festival Sonidos Líquidos. Si eres un runner, un pateador nato o un fan de la música indie con buen paladar, tienes que probarlo.
  • El Golfo, Los Hervideros y Los Dolores. Una visita a la ahumaderia de Uga para catar el salmón, un baño en la Playa Chica de Puerto del Carmen (con tubo y gafas para flipar con los peces), una visita gourmet a La Tegala, una puesta de sol en Los Hervideros, los acantilados más bonitos de la isla, pescado fresco en El Golfo y la imprescindible Feria de Artesanía de Mancha Blanca, en septiembre. Anota esa fecha. La romería de Los Dolores es una fiesta religiosa que honra la intervención de una virgen deteniendo la lava del volcán y salvando un pueblo. Ateos y paganos también la celebran homenajeándose con vino, manjares, baile y una feria donde encontrarás la mejor artesanía canaria (textiles, repostería, cuchillería…).

 

Si quieres un poco de todo, valora este tour guiado por el Sur de Lanzarote que incluye todos los traslados y las entradas a los sitios imprescindibles.

¿Ya lo tienes claro? ¿Eres más de Invernalia o de Desembarco del Rey?

Yo no puedo elegir. Según amanezca el día y según esté mi humor, elijo un rumbo u otro.

Si lo quieres todo, aquí tienes el tour más completo para conocer la isla.

Mi consejo: mira tu brújula particular y déjate llevar.

Acertarás.

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