Experiencia Gourmet a Vela

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Con la llegada de la primavera, los días se van haciendo más largos y cálidos y también las ganas de salir y disfrutar del mar. Así que, ¿qué mejor que volver a acercarse al mar y pasar un buen rato con amigos a bordo de un barco? Toda una experiencia gourmet a vela que realmente sorprende.

Llegamos a la Marina Rubicón en Playa Blanca para reunirnos en el punto de recogida; el faro de la Plaza de Capitanía, no tiene pérdida, según llegas a la Marina lo encuentras justo delante, de la zona de aparcamiento. Como siempre me gusta llegar temprano aproveché para dar un pequeño paseo antes disfrutando de las vistas de la Marina.

 

IBERO UNO
Ibero Uno

 

A la hora acordada estaba esperándonos el precioso velero, de casi 20 metros y dos mástiles, dónde pasaríamos la tarde: el Ibero Uno.

Nos recibieron muy amablemente su capitán y su marinero, que nos ofrecieron algo de beber mientras esperábamos al resto acomodados en los colchones de cubierta, y en cuanto nuestros amigos llegaron nos dispusimos a salir del puerto.

Nos informaron de que todo el barco estaba a nuestra disposición para lo que quisiéramos, y aunque nuestra intención era pasar la tarde sobre cubierta para disfrutar al máximo del buen tiempo, no pude resistirme a bajar y echar un vistazo.

 

Suite
Suite

 

El interior del Ibero Uno no defrauda, cuenta, en la popa, con una preciosa suite con baño propio, una habitación individual, una cocina muy bien equipada y dónde nos estaban preparando lo que íbamos a comer más tarde, el salón y hacia  la proa, otro baño, una litera y una cama doble.

 

Salón Ibero Uno
Salón Ibero Uno

 

Después de mi pequeña expedición, volví a cubierta para acomodarme, dónde se encontraban mis amigos, con una buena copa de vino de la isla en la mano y disfrutar de la travesía.

 

Rumbo a Papagayo
Rumbo a Papagayo

 

Ya fuera del puerto, llegó la hora de desplegar las velas y apagar los motores para navegar solamente impulsados por la fuerza del viento, recorriendo toda la costa hacia la Punta de Papagayo, para luego dar la vuelta y buscar el punto de fondeo frente a la Playa Mujeres. Momento que podíamos aprovechar para darnos un chapuzón, hacer snorkel o nadar hasta la costa mientras se terminaba de hacer la comida, momento en la que nos avisarían para volver al barco.

 

Snack
Snack

 

Cuando estuvo lista la comida decidimos comer fuera, en el puente, aprovechando al máximo la tarde y la agradable brisa marina. Una comida perfecta, con buena música de fondo, lo que quisiéramos para beber… la verdad es que hizo que lo disfrutáramos un montón y el tiempo se nos pasara volando.

 

Playa Mujeres
Playa Mujeres

 

Perfecto para estar en pareja, familia o con un pequeño grupo de amigos. El Ibero Uno tiene cabida para ocho personas a parte de la tripulación, que por cierto, te trata increíblemente bien. Nos sentimos muy cómodos en todo momento. Como experiencia, simplemente inolvidable, repetiría sin dudar.

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