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Guía de viaje

Senderismo Sur

Con el comienzo del otoño también comienza la mejor época para hacer senderismo por la isla. Aunque aún hace un poco de calor, el tiempo es perfecto para salir a caminar y disfrutar del paisaje. Esta vez, la zona elegida para hacer senderismo es el sur de la isla y así, caminar entre volcanes inactivos, en medio de un mar de lava, en el Parque Natural de Los Volcanes. Como siempre, me recogen temprano junto con dos miembros más de la excursión de hoy en el punto que hemos acordado. Quien nos recoge es Jose, que será nuestro guía, y de camino hacia el punto donde nos reuniremos con el resto del grupo ya nos va contando cosas de la isla y en qué consistirá la ruta.

 

Punto de salida de la ruta

 

Una vez en el punto de encuentro se unen a nosotros cuatro senderistas más, ya estamos todos. Jose nos dice que nunca coge un grupo de más de ocho personas, así la experiencia es más personal y de calidad. Y tras un breve trayecto en coche, llegamos al lugar de comienzo de nuestra caminata. Pero antes de empezar a caminar, Jose nos explica dónde estamos y nos enseña un mapa con el recorrido del día, mientras nos señala los volcanes que vamos a visitar.

 

Caldera de La Rilla

 

Iniciamos nuestra ruta hacia lo alto de la Caldera de la Rilla, caminamos a buen ritmo, parando para sacar fotos y descansar un poco. Momentos que aprovecha nuestro guía, para contarnos un poco de las erupciones volcánicas que tuvieron lugar en el Siglo XVIII; los tipos de erupciones que se dieron en la zona, y las diferencias entre los tipos de lava que que conformaron finalmente el paisaje que estábamos pisando en ese mismo momento.

 

Es impresionante como la vida se ha ido abriendo paso poco a poco, pero con determinación, después de que las erupciones dejaran un paisaje en apariencia desolado. Primero los líquenes y luego otro tipo de plantas como la aulaga o la vinagrera, esta última introducida por el hombre como forraje para los animales -hoy en día, se trata de controlar su proliferación para que no afecte a las plantas endémicas de la isla.

 

Vistas del Señalo y Pico Partido

 

Al llegar a lo alto de la Caldera de la Rilla, la Montaña del Señalo y Pico Partido se alzan muy cerca, y la vista es… simplemente impresionante. El paisaje lanzaroteño tiene, algo difícil de describir, que hace que no te canses de verlo. Para mi, creo que es la combinación de formas y colores, lo que lo hacen completamente único.

 

Regreso al coche por la cara sur

 

Después de rodear la Caldera de la Rilla por su cara sur, nos dirigimos otra vez al coche, donde hacemos una breve parada para comer algo y reponer fuerzas, para llegar a nuestro siguiente punto: El Volcán del Cuervo. El recorrido hasta él en coche es corto, el camino hacia el volcán es fácil, lo que es de agradecer, porque aunque la subida a la Caldera de La Rilla no es nada difícil, el día empieza a ser bastante caluroso al despejarse las nubes y el camino hasta El Cuervo es más llano.

 

Interior del Volcán del Cuervo

 

El Cuervo es uno de los volcanes más bonitos de la isla, además tiene la particularidad de que puede accederse a su caldera sin tener que subirlo, ya que tiene una “puerta” que nos permite el acceso a su interior, con una pequeña bajada, por un camino bien delimitado. Este fue el volcán que dió comienzo a los seis años de erupciones ininterrumpidas, que asolaron los pueblos del sur de Lanzarote desde 1730.

 

Cuando ya estamos abandonando el Volcán del Cuervo, una pareja de estos preciosos pájaros nos sobrevuela, para despedirnos. Así que nos montamos en el coche y volvemos  a nuestros puntos de recogida.

 

Puerta de la caldera del Volcán del Cuervo

 

La verdad es que me encanta hacer senderismo por Lanzarote, el paisaje nunca decepciona, y la experiencia siempre es diferente. La ruta de esta excursión es perfecta si quieres ver volcanes, y las explicaciones de Jose sobre el entorno y la geología son muy amenas. Y como siempre en estos casos, es imprescindible llevar calzado adecuado y protección solar. ¡Ah! Y una máxima importante: No salirse de los caminos. El ecosistema es muy delicado y si queremos seguir disfrutando de él tenemos que cuidarlo.

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