Noches de Museo

Detalle de la mesa, ensalada y croquetas de conejo

 

Como la Noche en Los Jameos del Agua me gustó tanto, no dudé en probar las Noches de Museo. La premisa no puede ser más atractiva: visitar un museo de noche, y además disfrutar de una cena, en uno de los restaurantes más singulares de la isla. Esta vez llegué a una hora más tardía para la cena, aunque desde las siete ya se puede acceder al museo y al restaurante.

 

El Museo

 

Castillo de San José
Castillo de San José

 

El museo, está ubicado en el Castillo de San José, en Arrecife; y fue construído en el S XVII como fortaleza defensiva contra los ataques piratas. Después de un siglo de abandono, en 1976, se convierte en el Museo Internacional de Arte Contemporáneo.

 

Una de las salas del MIAC
Una de las salas del MIAC

 

Creo que lo que más me atrajo de la idea, a parte de disfrutar de una buena cena, fue el visitar el museo de noche, casi sin visitantes, es como si el museo estuviera cerrado sólo para ti. Además, pasear por las salas de piedra de esta fortaleza, donde obras de arte moderno cuelgan de sus muros, creando un contraste único entre lo moderno y lo antiguo.

 

Bajada a QueMuac
Bajada a QueMuac

 

Después de pasear por las salas admirando las obras, nos empezaba a entrar hambre así que esa era la señal para ir al restaurante. El QueMuac, emplazado en la parte de abajo del castillo. Bajamos por las escaleras que dan acceso a la sala del restaurante desde el museo, por donde ya subía la música que estaba amenizando la velada de los que ya estaban disfrutando de su cena.

 

La Cena

 

La sala del QueMuac, es una amplia sala, con una pared totalmente acristalada, con vistas a los muelles de la ciudad, y a algunas de las esculturas que pueden verse en el “Museo Atlántico”. Un Dj estaba amenizando la cena de los asistentes mientras se proyectaban imágenes de César Manrique y sus obras en una de las paredes.

 

Detalle de la mesa, ensalada y croquetas de conejo
Detalle de la mesa, ensalada y croquetas de conejo

 

Como entrantes una ensalada, con productos kilómetro cero, y unas croquetas de conejo que estaban increíblemente buenas.

 

Gambas de La Santa
Gambas de La Santa

 

Mención especial para otro producto local, las gambas de La Santa, realmente no hay que dejar pasar la oportunidad de probarlas, y en esta ocasión, hechas a la plancha y  con esferificaciones de cítricos, eran una auténtica delicia.

Como platos principales elegimos uno de carne y otro de pescado; el de carne era un solomillo de novillo con nido de papas paja que estaba en su punto.

 

Solomillo de novillo
Solomillo de novillo

 

Y como éramos dos, tuve la oportunidad de probar el cherne con espinacas liofilizadas y cama de verduras, también en su punto. Dos platos principales a los que no se les puede poner ningún pero.

 

Cherne con espinacas liofilizadas y cama de verduras
Cherne con espinacas liofilizadas y cama de verduras

 

Y para terminar la cena, llegó la hora del postre, una lámina de chocolates en forma de lágrima, con un fino bizcocho y una ligera mousse de limón encima, coronado con una capa de crema de piña colada y con salsa de frutos del bosque. Un gran postre para cerrar una gran cena.

 

Postre de chocolate y mousse de limón
Postre de chocolate y mousse de limón

 

Sin duda para repetir una y otra vez. El ambiente del QueMuac magnífico y el trato por parte del personal es impecable, te hacen sentir muy cómodo y están en todo momento atentos a tus peticiones.

 

Una gran idea aunar cultura y comida, todo un acierto. ¡No puedes dejar de venir!

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